Punta Gallinas y Bahía Hondita


A 116 kilómetros del Cabo de la Vela, la llegada a Punta Gallina y Bahía Hondita dura aproximadamente 3 horas en verano. En atención a que se toma como ruta parte de las salinetas que bordean Bahía Portete y Bahía Honda (hoy Parque Nacional Natural). Cuentan con una extensión media de 40 km de largo y más de 3 km de ancho aproximadamente. La vía se puede considerar muy regular hasta la ranchería llamada Pusheo y Paraíso. Pero al tomar el desvió hacia Punta Gallina pasando por las Dunas de Taroa la vía se puede catalogar de alta dificultad. El camino es un trazado irregular que se pierde fácilmente con el paisaje.
En en el camino se puede llegar a Bahía Portete, antiguo puerto del contrabando cantado por los juglares del vallenato. Hoy abandonado luego de una masacre de indígenas realizada por el paramilitarismo que buscaba el control de la zona. Esto nos recuerda que La Guajira no ha sido ajena al flagelo que azota al país. Pero que hoy día es un remanso de paz con edificaciones sin techo ni puertas.
El turismo hacia este lugar se puede catalogar como difícil y de aventura pero vale la pena. Todo se debe a que los paisajes y escenarios naturales de esta región son espectaculares y únicos en el mundo.
Entre los escenarios que vale la pena resaltar en Puntas Gallinas y Bahía Hondita están tres hostales a orillas de los acantilados. De vivos colores naranja, rodeados de manglares verdes, que contrastan con un cielo azul puro y el verde del mar de la bahía. Con una abundancia de aves tipo gaviotas, pelícanos, fragatas y alcatraces.
La visita a las Dunas de Taroa es como la obligación de ir a misa los domingos para los cristianos. No hacerlo es no haber ido a La Guajira. Es mágica, sus arenas color rosa y naranjas, de formas serpenteantes y altaneras. Pareciera como si Dios hubiera tocado el lugar con el dedo y dejado impresa su huella dactilar en el suelo. Caminar por las dunas dejando tus huellas a sabiendas que en una hora o menos el viento las habrá borrado, es un proceso muy espiritual. Nos recuerda lo efímeros que somos en esta vida. Y que si queremos dejar huella en este mundo debemos hacer cosas más grandes que solo vivir.
Se debe visitar Punta Gallina, el extremo de tierra más al norte de sur américa, y sentir que allí nace el mundo. Que es la puerta de entrada del continente. Que más allá hacia el océano lejano e imponente no hay nada, y que hacia atrás esta todos los demás. Por lo tanto, puedes sentir por un instante que estas parado en la cabeza del mundo. Una sensación indescriptible.
También se puede visitar Punta Aguja, el Mirado de Kasares, en ciertas épocas. Acompañados por biólogos marinos que viven en la zona se puede observar el desove de tortugas marinas. En la época de eclosión (agosto –octubre), acompañar a las tortugas recién nacidas en su camino al mar.
Como en el Cabo de la Vela, en esta zona no se puede perder el amanecer y el atardecer. No vale la pena pasar un solo día, sino dos o tres, porque se requiere tiempo para entender este pequeño paraíso y compenetrarse totalmente con él.
Igual que en el Cabo, se puede degustar una gran variedad de platos de mar, y por supuesto, la económica langosta.
En Bahía Hondita solo hay tres hostales. Dos con mayor desarrollo de infraestructura, con hospedaje en habitaciones o chinchorros, y uno más pequeño de tipo más familiar.
Aquí puedes preguntar por los licores artesanales, hechos desde La Guajira colombiana. 🌵